dijous, 22 març de 2012

Bolívar hace un milagro frente a los "papales"




Los bolivaristas ejercieron un dominio absoluto de las acciones. Bella Vista sólo se defendió y cuando parecía que se llevaba inmerecidamente un punto, llegó el gol salvador. Los celestes no mostraron jerarquía ni juego atildado

Bolívar se había cansado de atacar, había buscado por todos los medios batir a Adrián Berbia, el arquero de Bella Vista; había usado y abusado de los centros por elevación, había ensayado remates de media distancia y había intentado llegar con balón dominado hasta el área chica contraria...
Todo hasta que a los 41 minutos de la segunda etapa, Roberto Vaca, quien había ingresado tres minutos antes a la cancha, recibió la pelota -cuando se encontraba a unos 35 metros del arco contrario- y lanzó un remate bajo, fuerte y rasante.
Berbia alcanzó a contener el impacto, pero el balón se escurrió por debajo de su cuerpo y traspuso la línea de sentencia.
Cuando faltaban cuatro minutos y en las tribunas se escuchaban algunos insultos hacia los celestes, la pelota superó la reacción de Berbia: Miraflores estalló.
Hasta ese instante, el cuidapalos había sido la figura del partido. Cumplía una impecable actuación, aunque la fortuna había sido su aliada en varias oportunidades, particularmente en tres, cuando el esférico se estrelló en el travesaño o en uno de los palos.
Vaca había ingresado a la cancha porque Julio César Ferreira se sentía muy mal, pues aún estaba convaleciente de una neumonía que lo tuvo postrado durante dos semanas.
La suerte le hizo un guiño a quien había merecido el triunfo, aunque esos méritos sólo se refirieron a la actitud del equipo y no a su rendimiento futbolístico.
En efecto, anoche los celestes fueron un grupo de voluntades dispersas con claras deficiencias técnicas y de coordinación.

UN RIVAL QUE FUE ULTRADEFENSIVO
El entrenador de Bella Vista, Sergio Batista, había asegurado que su equipo jugaría de igual a igual. Nada más alejado de la verdad.
Los uruguayos sólo atinaron a defenderse y a lanzar tímidos ataques, que inquietaron con peligro en una sola oportunidad a Damián Maltagliatti, el arquero del cuadro local.
Timoratos y poco atrevidos, los "papales" dieron la impresión de que llegaron a La Paz sólo con la intención de perder por la menor diferencia posible, tan mezquino fue su planteamiento futbolístico.
Y lo peor de todo fue que consiguieron su objetivo y que estuvieron a tres minutos de llevarse el premio gordo de la lotería, que habría sido el empate.

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