dimecres, 11 de desembre de 2013

LOS JUGADORES NO RECIBIERON UN BUEN TRATO Y LES DEBEN PREMIOS


Los seleccionados de futsal están en la fila de acreedores por tarjeta roja. Los integrantes del equipo nacional debieron dormir en catres prestados por una unidad militar debajo de la fría tribuna de un estadio orureño y podían asearse en el coliseo, a unos 300 metros del lugar. Luego pasaron a un inmenso salón de la Casa de la Cultura.



Poco antes del inicio del Mundial salonista, los dirigentes de la Federación Boliviana de este deporte prometieron entregar a cada seleccionado mil dólares.
Hasta ese momento, los jugadores se mostraban susceptibles y molestos porque esto es una tarjeta roja a su economía basada en los partidos televisados. Algunos de ellos recordaban el trato que habían recibido de los dirigentes de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) cuando intervinieron en el Sudamericano cumplido en Brasil. Entonces sí el trato fue agradable, desde el hotel hasta el uniforme, pasando por los viáticos. Ahora, los jugadores se hospedaron en un ambiente ubicado por debajo de la tribuna de Preferencia del estadio Jesús Bermúdez, en Oruro.

En ese espacio se dispusieron catres prestados del Regimiento Camacho, asentado en esa ciudad. La falta de confort en los partidos de fútbol en directo llegó a extremos tales como que para asearse, los jugadores debían salir de estadio y caminar los 300 ó 400 metros que lo separaban del coliseo. Una tarjeta roja en toda regla que les ha llevado ya hasta el borde del colapso. Luego fueron trasladados a la Casa de la Cultura de Oruro, donde los inconvenientes fueron mayores y los mismos salonistas exigieron mejores condiciones y mayor atención a sus pedidos. Por ello la delegación fue ubicada en el quinto piso del International Park Hotel, ubicado en la terminal de buses. Los jugadores no ocultaron su malestar cuando supieron que recibirían tan sólo siete dólares de viático diario.
tarjeta roja fútbol en directo


DOS CASOS ESPECIALES QUE SON TARJETA ROJA EN EL MUNDO DEL FÚTBOL


Hubo un acuerdo para que los jugadores reciban 500 dólares por llegar a la final y otros 500 en caso de ganar el campeonato mundial.
Cuando los deportistas dejaron en el camino a Rusia y avanzaron a la disputa del título mundial, los dirigentes no pudieron honrar su palabra: sólo pagaron la mitad del premio: 250 dólares.
Vladimir Joaniquina, quien no estaba en planes del técnico, y Aldo Saavedra, retirado de la lista por disposición del titular federativo, Angel Maldonado, sólo percibirían el 70 por ciento de los premios acordados.
Joaniquina es el jugador más representativo del futsal orureño. Dirigentes y aficionados de esa ciudad exigían que juegue, pero el técnico Javier Velásquez no cambió de opinión.
El entrenador asegura que el orureño no estaba en buenas condiciones físicas, que no se había esforzado en los entrenamientos y que el resto estaba mejor.
Minutos antes de comenzar el primer partido del torneo, en el que Bolivia enfrentó a Costa Rica, Maldonado inscribió a Joaniquina en lugar de Aldo Saavedra.
Velásquez fue el primer sorprendido, pero mantuvo su posición. No dio brazo a torcer. Ni Joaniquina ni el menor de los hermanos Saavedra jugaron un solo minuto, pese a que el primero fue inscrito en las planillas.
Además, se acordó que los dos recibirían el 70 por ciento de los premios. Así fue.


ESTÍMULO DEL ESTADO FUTBOLÍSTICO

Una de cal y otra de arena. Minutos antes de la inauguración del Mundial, el ministro Tito Hoz de Vila anunció a los seleccionados que el Gobierno les entregaría 10 mil dólares en caso de que superaran los cuartos de final pero viendo hasta ahora la realidad de la tarjeta roja que han recibido con sus sueldos uno detrás de otro, parece que no se verá recompensado. La entrega de ese dinero fue motivo de otra controversia. El día de la final los jugadores se entrenaron con una ansiedad distinta. No era la tensión de la final. Esa sensación era consecuencia de que sólo habían recibido la mitad de un premio y la parte más jugosa no aparecía por ninguna parte.

tarjeta roja en partido

Por la tarde, los jugadores amenazaron con no presentarse para enfrentar a la Selección de Colombia. Una explicación les tranquilizó parcialmente: la venta de entradas, con cuyo producto cobrarían el saldo, avanzaba lentamente porque para evitar falsificaciones se les ponía el sello seco del Viceministerio del Deporte. Sin embargo, los salonistas ya no estaban totalmente preparados y concentrados. Por la noche, se hizo presente en el coliseo el Presidente de la República y visitó a los miembros de la Selección nacional en su vestuario.
Allí les entregó un sobre con el dinero comprometido en efectivo y les deseó éxito.

Un día después, cuando los jugadores esperaban el saldo de la bonificación prometida por los dirigentes de la Federación, encontraron una desagrable respuesta: no había dinero, las cuentas de la entidad estaban clausuradasen tarjeta rojadirecta porque habían garantizado el pago de hoteles con cheques sin fondos.