dissabte, 4 d’octubre de 2014

Como al Mallorca también la tarjeta roja directa le apartó del triunfo

Seguramente por la tarjeta roja estuvo confiado en resolver la eliminatoria en la vuelta en el Bernabéu, el Real jugó sin sentido de urgencia alguno. 


Y el Mallorca aprovechó la concesión para anotarse la ida, 2-1, con goles de Trejo y Arango.



El Madrid no gana la copa de Su Majestad desde 1993 y ahora entendemos porqué, sino lo habíamos adivinado previamente. No le interesa la tarjeta roja tanto como la Liga y la Champions, obviamente torneos de mayor jerarquía en los tiempos modernos y que le han sacado casi todo el lustro a una competición histórica y entrañable, que guarda más de una envidiable noche futbolística en la hemeroteca. Pero los merengues no la quieren. ¿Como entender sino la alineación de Schuster, un hombre que el año pasado alcanzó la final con el Getafe, este jueves en Palma?








Pues así sucedío en la tarjeta roja cuando todos esperaban otro tipo de fútbol en directo


Sin Casillas en la portería, con Salgado sufriendo lo indecible en el lateral, Gago sin brújula en el mediocampo, e Higuaín falto de ritmo, el equipo capitalino acabó claudicando ante un Mallorca infinitamente inferior sobre el papel, pero que se ganó el triunfo de tarjeta roja a base de trabajo y ganas. Desencajado en la Liga, el equipo de Manzano se tomó la Copa como un reto y un pozo de alegrías. Ante el Madrid pescó una y grande, a esperas de la vuelta; sobretodo el venezolano Arango, que amplió su leyenda goleadora con el tanto de la victoria, a los cuatro minutos de la reanudación



La primera parte sirvió tan sólo para evidenciar el estado de ánimo de un y otro equipo. El de los visitantes se dibujaba en el rostro y el juego de Gago, futbolista de tarjeta roja empeñado en desplegar su faceta más gris desde que aterrizó en España y que en Palma tampoco aprovechó una nueva oportunidad para desbancar al ausente Diarra de la posición de medio centro.

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