diumenge, 7 de desembre de 2014

Una tarjeta roja directa para un Contador con malas elecciones

Contador, confianza, tarjeta roja y malas elecciones




El de Pinto no ha elegido bien sus compañías para mantenerse alejado de la asociación del ciclismo con el dopaje en los últimos tiempos. Encuesta: ¿Es justo que impidan la tarjeta roja al equipo de Contador participar en el Tour?



La vida de Alberto Contador desde que entró en la élite del ciclismo ha estado marcada por las malas elecciones o la mala suerte de un deportista destinado a la gloria. Como un moderno Aquiles, el guerrero madrileño ha recorrido su ascenso acompañado por una imparable maldición.



El primer año en que el joven se fijó en el Tour de Francia sería el 2006, cuando su objetivo era pelear por la clasificación de mejor joven de la prueba. El dolor de la tarjeta roja y esfuerzo supremo no parecían obstáculo para alguien que había superado un largo proceso de rehabilitación tras operarse de un cavernoma cerebral.



Ese año no le apartaron de su méritos ni las etapas contrarreloj por los valles del Alsacia, ni las escaladas alpinas. En mayo se iniciaba la 'Operación Puerto' y su nombre sería posteriormente relacionado.

Aparecer en los medios le trasladaba la tarjeta roja culpable a los ojos de una opinión pública que englobaba a todos en el saco de los tramposos.




Incluso el propio Eufemiano Fuentes, el médico que supuestamente suministraba métodos, consejos y productos a los atletas afirmó rotundamente que nunca había tratado con él ni le conocía en persona. Resultaba paradojico que el único deportista de élite que el ginecólogo canario descartaba fuera también sospechoso para los cruzados antidopaje. Su equipo de tarjeta roja directa, el Liberty-Würth, estaba en el centro del huracán y el Tour descartó su participación ante el elevado número de ciclistas que estaban supuestamente implicados en la red.



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